" MIEDOS Y OBSESIONES TRAS EL ABUSO"

    
                                     
El miedo. Ese gran compañero de viaje. Siempre recuerdo que me ha acompañado esa sensación. Sobre todo desde que tuvo lugar el primer abuso. 
Miedo atroz durante casi un año a los hombres, desde que esos dos tipos  me hicieron "eso" el día de mi octavo cumpleaños, después se me fue pasando.  
Miedo a la oscuridad. De pequeña, y aunque parezca ridículo, ahora de mayor también me sigue dando un poco de aprensión las habitaciones o pasillos oscuros. No puedo evitar imaginarme que hay alguien, o aparece alguna mano, yo que se, ¡tonterías, ¡supongo que también sugestionada por haber visto tantas pelis de terror!
Murieron, en el mismo intervalo de tiempo, varios familiares muy directos de mi familia, incluido el abusador y ya desde antes, desde que ocurrio el abuso, he tenido fijación por los cementerios. 
Ahora ya se me ha pasado ¡pero antes eran una obsesión!.
Con 14 años, la época que describí en la entrada "Una de las peores épocas de mi vida", ya me iba sola al cementerio, allí donde iba, buscaba siempre el cementerio, miraba las tumbas, leía los nombres de las lapidas y las fechas, y sobre todo me llamaban mucho la atención las de los niños.
Después seguí con esa "costumbre", y ya mas mayor, seguía yendo, ¡y por la noche!, yo sola, y me sentaba allí, junto a los ninchos, y a veces lloraba, otras simplemente pensaba y me refugiaba del mundo.
No tenia miedo, al contrario, me daba mucho mas miedo mi vida, la vida que tenia.
Todos me decían que estaba pirada, que como me gustaba ir allí y sola. 
Después, empezó a acompañarme, durante muchos años, el mismo sueño recurrente, un cementerio viejo, de los de antes, bastante antiguo y cada día soñaba lo mismo, hasta que ya llegaba a conocer el camino de la tumba que buscaba y por donde tenia que ir y por donde no. Yo misma recordaba el trayecto por entre las tumbas cada vez que lo soñaba. 
También recuerdo, que después del primer abuso, a los ocho años, todas las noches, durante varios  años, soñaba con el "Conde Drácula" saliendo de un cuadro y persiguiéndome por un larguísimo pasillo lleno de puertas, hasta que abría una y me metía allí. (Curioso que después, me pasó de mayor, con el abusador, cuando me escondía corriendo en mi habitación porque quería pegarme y yo empujaba la puerta desde dentro para que no pudiera entrar).
Ahora creo que estos sueños podrían ser también otra variante de las secuelas psicológicas del abuso.
Una vez también, leyendo un libro en clase de literatura, explicaban como un hombre apuñalaba al otro con la descripción de la victima en sus últimos momentos.¡ Llegué a meterme tan dentro del libro que pude sentir la muerte de ese personaje y me desmaye en clase! ¡Absurdo pero cierto!
Me ha llamado siempre mucho la atención la muerte, pero a su vez le tengo pánico. 
Ahora también tengo otro tipo de miedos y se que son también parte de las secuelas de lo mismo.

"CADA ABUSO QUE EVITAMOS, SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"
Ambar IL.