"¿PORQUE REGALABA MI CUERPO?

                                                               
Parece fácil. 
De fácil tiene bien poco, aunque desde fuera lo parezca y a veces desde dentro te pueda dar la falsa sensación que también.
Me fui de mi casa muy pronto. La situación era insostenible en casa y con la familia.  Horrible. No lo dude y me fui con mi novio de entonces. 
Cuando llegué a esa nueva ciudad, ni tenía trabajo ni tenia nada. Era la primera vez que salía de mi capital y la primera que cogía un avión. Acababa de cumplir los dieciocho años y no se ni como sabía desenvolverme con tanta facilidad por todas partes, sin conocer a nadie, sin conocer  la ciudad.
Yo vivía en una pensión de mala muerte. El entonces pernoctaba en el cuartel y nos veíamos solo un rato por la tarde. 
Hasta su regreso pasaron quince días y se iba acabando el poco dinero que había guardado repartiendo propaganda en mi ciudad natal (el que me pertenecía por meses de trabajo de administrativa me lo retiraron de la cuenta mis abuelos.
Comía de lo que me traía el, pues tenía un amigo en cocina. Pan, galletas, margarina, mermelada, queso, poco más.  
Empezó a hacerse complicada la situación y dejé mi currículum en varios sitios, pero tardaban en llamar. 
Se me acababa el tiempo. 
Compré un periódico y vi un anuncio que buscaban chicas para un piso de alto standing, de lujo vamos.
Llamé y fui. Al día siguiente empecé. 
Todavía recuerdo la primera persona con la que tuve que ir. Cuando me fui a casa, pensé, ¡guau, cuanto dinero en pocas horas! 
Cambié de la pensión a un apartamento de alquiler y empecé a comprar tv, vídeos, cadenas de música. ¡Por fin tenía dinero y no me lo quitaba nadie!, al contrario de lo que me había ocurrido en mi casa. 
Trabajar todo el día en una oficina, en la otra punta de la ciudad, para que después se lo quedaran todo mis abuelos. 
Pero los abusos a veces tienen eso, o te da por no querer ni ir al ginecólogo o te da por la promiscuidad de todo tipo. 
Hombres de todo clase, algunos gente  importante. El típico que no te hace ni quitar la ropa, otro que saca una pistola porque no quiere ir a ducharse. Otros que traían cocaína. El que te obsequiaba con regalos. 
Individuos de todas las edades, de todas las alturas y tamaños. 
Situaciones de lo mas inverosímiles. 
Estoy segura que muchas de las chicas que trabajaban conmigo habían sufrido también abusos. 
Te sientes tan mierda inconscientemente, que muchas etapas de tu vida de adulta, sin saberlo ni encontrarle el sentido, las pasas humillándote y maltratándote física y psicológicamente y la prostitución, por desgracia, a veces es una de estas opciones.
Con los años, a veces lo dejaba y buscaba trabajos normales, pero por una cosa o por otra, siempre acababa metida en algo que tenía que ver con este submundo tan denigrante y nauseabundo.
Yo no le daba importancia.  
No, no me gustaba lo que hacía, pero tampoco creía que valiera para mucho más  y eso que tengo estudios. No una licenciatura, pero si estudios medios y profesionales. 
Pero no, siempre acababa en la misma mierda. 
He visto toda clase de perversiones masculinas, toda clase de humillaciones, he vivido mil y una historias que prefiero ni contar ni casi recordar. 
He visto el lado oscuro, ya no se si decir del hombre o del ser humano. 

Y tu te dejas llevar como una marioneta sin voluntad, de un lado a otro, como cuando eres pequeña, de aquí para allá, a merced del viento, y sufriendo lo indecible por dentro, sin darme ni cuenta pero somatizándolo en comportamientos y trastornos de conducta. 
Es horrible.

Se como piensan muchos hombres, lo que buscan con solo una mirada, lo que esperan, tener toda esta información en mi cerebro, todos estos pensamientos que no puedo evitar, de tantos años  metida por una cosa o por otra en este mundo sucio y denigrante, es una auténtica tortura.
Cuesta volver a confiar en el mundo, en según que personas, en según que tipo de hombres, después de los abusos, después de tantos años de seguir viendo ese infierno desde tan cerca.
Llegué a pensar que por muchos o pocos estudios que tuviera, no valía para nada, que nunca sería nada que no tuviera que ver con eso que me enseñaron  de pequeña, algo donde me humillen y sometan, donde siga siendo aquella niña indefensa, manejada por cualquiera y resignada a su destino.

Por suerte la vida da mil vueltas y tambien por suerte, no todas las vueltas son malas. Ahora puedo escribir sobre esto no sin dolor, porque me duele esa mochila pesada con la que cargo y cargaré toda mi vida, pero si que ya no siento esa angustia, esa desesperación, esa nube oscura que cernia mi vida día tras día. 
Tengo esperanza.
Siempre hay un camino a seguir, solo hay que buscarlo y querer andar.

"CADA ABUSO QUE EVITAMOS SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS".