"MIS FAMILIAS "

                                                               
Hablando de familias, como ya expliqué en el anterior post, la mía, aparte de estar desmembrada (la más directa), el resto, dejan mucho que desear.
Siempre he tenido muy claro que quería una familia, la mía, la que no tuve como hija, la tengo como madre.
Siempre había tenido mucha obsesión con ese tema de niña. Había un sofá en casa de tres plazas y hacía sentar a mi abuelo y a mi abuela, uno a cada lado, yo en medio, les cogía la mano a cada uno y decía:-¡ahora si que somos una familia!-. Una tontería, pero siempre lo hacía y me sentía tan bien!
En la casa que tenían alquilada para los fines de semana y vacaciones, si alguna vez teníamos que ir nosotros tres solos, en invierno, sin mis tíos ni primos, ¡me gustaba tanto esa sensación de la chimenea, el belén, el chocolate con tostadas el domingo por la mañana!. También me parecía que eso era "una familia". Más que por los integrantes, yo creo que lo sentía por los momentos.
También, que eso parece de locos, con 9 años, en cuarto de primaria, le decía a mi profesora, que tenía que irme antes a casa para darles de comer a  mis hermanos, que eran los muñecos que yo tenía, todos perfectamente alineados en la mesa del comedor. ¡He hechado tantísimo de menos el tener un núcleo familiar así!
Sabia que tenía un hermano y una hermana, pero nos veíamos poco, vivíamos a 1000km de distancia  y envidiaba mucho a las niñas de mi clase, cuando decían que sus madres esperaban un hermanito.
Recortaba en revistas de cotilleos que leía mi abuela, hombres, mujeres, niños, abuelos, abuelas, bebes, montaba mis propias familias, cargadas de hijos, y jugaba horas y horas.
También tenía una colección de tapones de corcho, los de las botellas de vino o cava, les dibujaba ojos, boca, cabellos y era el padre, la madre y después numerosos hijos.
Inventaba mil y una aventuras y situaciones cotidianas, las que me gustaría haber vivido a mi.
Cuando me dejaban con mis tíos en verano, en las dos semanas que mis abuelos se iban de viaje fuera, recuerdo que mi tía, como sus hijos, mis primos eran prácticamente de mi edad también, nos vestía a todos iguales, y la gente se pensaba que eramos cuatro hermanos y a mi eso me llenaba de satisfacción cada vez que nos lo decían.
Con mis primas también, las de mi otro tío, con las que estaba cuando me ocurrió el primer abuso a los ocho años. Ellas eran muy, muy rubias, y yo castaña, y cuando ya eramos un poco mas mayores, 13 o 14, en la dichosa época que tuve que vivir con ellos que lo pase tan mal, me aclaraba el cabello con manzanilla y agua oxigenada para parecerme a ellas y que se pensara la gente que eramos hermanas.
Con la Barbie, las Barriguitas y un Madelman, formaba una familia de lo mas estrambótica,  y con una silla, montaba un duplex, abajo el comedor y arriba las habitaciones y la terraza.
Son, como he dicho antes, tonterías que hasta ahora no me había percatado de la importancia que tienen y lo mucho que simbolizan en mi desestructurada vida.
Con los muñecos siempre me había gustado jugar, hasta bien mayor jugué a muñecas, era agresiva conmigo misma y con algunos animalitos con 12 años, cuando ocurría el abuso y por el otro jugaba a muñecas como una niña pequeña. ¡que paradójico y que evidente!
No me cansaba de cargar mis baby Mocosete, mi Minene, todos los que tenían apariencia de bebés o niños, los bañaba, vestía, daba de comer, me podía pasar horas inventando quehaceres de "madre".
Siempre supe que quería ser madre y que disfrutaría siéndolo. ¡Me encanta! Es la oportunidad de dar a tus hijos lo que no te dieron a ti, y no me refiero a cosas materiales.
A la familia de mi madre, la conocí bien poco, de hecho también me hablaban mal de ellos, con razón o no, no voy a entrar a juzgarlo porque no los conocí tanto como para opinar, pero mi madre tampoco se llevaba muy bien con ellos. El porque, no lo sé.
¡Hay tantos misterios que no se y no se si llegaré a conocer algún día!.
La decepción tan grande que me he ido llevando a lo largo de los años al comprobar que mi familia, no tenía nada que ver con lo que yo imaginaba.