" EL DOLOR DE LOS VACIOS QUE DEJAN LOS ABUSOS "


                                                                                     
Intenté una vez recordar algún momento en que hubiera tenido algo de cariño, algo de amor en esas épocas, alguien en quien confiar y a quien acudir. He estado dándole vueltas y la verdad, la única persona que se me ocurre soy yo misma. Mi abuela me daba una de cal y otra de arena. 
A veces se comportaba como una tirana conmigo y otras, cuando ya se le pasaba y quizá sentía hasta pena, me daba cariño, no se si sincero o no. 
Quiero pensar que si. 
A veces, recuerdo que le pedía que me abrazara, porque necesitaba sentir un poco de afecto.

La verdad, no había nadie, el novio de turno, pero era imposible que ninguno de ellos entendieran nada de mis comportamientos o inquietudes, pues todos lo veían como algo "anormal" y una tontería. 

¡Ni yo me entendía a mi misma!. 
La amiga del momento por interés, por salir de fiesta, para llevarla en la moto, "amigos" para que les dejara dinero, ¡como sabían que manejaba dinero sin saber ni de donde ya se daba por sentado que era millonaria!,  pero en realidad, no había nadie en quien refugiarme.
El escribir, eso si recuerdo que me calmaba, irme sola, a un lugar tranquilo y pasarme la tarde escribiendo. Y leer.
Después, fue la comida, cuando empecé con la anorexia, lo pasaba muy mal pasando hambre, me alimentaba solo de una manzana y un yogur o ni eso, un chicle, para matar el hambre. Hasta que la mente se acostumbra a no comer, se pasa mal. Y descubrí la bulimia, ¿porque pasar hambre si podía comer lo que quisiera y después vomitarlo?
Recordé, también, cuando veía a mi "familia" o cuando estaba fuera de casa,  en la calle, o trabajando, o de tiendas, con los "amigos", como me calmaba el pensar que cuando llegara a casa me hincharía comer lo que quisiera, viendo la tele, yo sola, sin nadie que me molestase.
Esa sensación me daba un placer inmenso. ¡Me calmaba tantísimo sólo el imaginármelo! 

Eran los únicos momentos, por patético que parezca, en los que me sentía realmente bien. 
Aunque durasen poco, porque después del atracón y de vomitar, me sentía fatal otra vez y vuelta a empezar.
Disfrutaba comprándome comida, grandes cantidades, y después comiéndomelo sin mesura. 
No es un comportamiento estándar en todas las víctimas, recalco esto para que no haya malos entendidos. Era mi comportamiento en concreto.
En una de las épocas que sufría la bulimia, llegué a almacenar en mi habitación decenas de desperdicios, que no tiraba, los iba acumulando. 
Era asqueroso. Me pasé casi tres días en mi habitación encerrada y nadie preguntó por mi, ni mi abuela siquiera, que vivíamos juntas. Creo que pasaba ya de mi, me daba ya por un caso irremediable.
Fue una época muy mala, muchísimo, sumada al intento de suicidio. 


Por suerte forma parte de mi pasado, y cuando lo recuerdo, ¡me parece estar viendo una película con otro protagonista que no soy yo!.
Con todo esto, llego a la conclusión, de que no, aparte de la comida, en todo ese tiempo no hubo nada ni nadie en quien encontrara consuelo.La soledad que se sufre es inmensa.
Ahora lo pienso y veo realmente el alcance de ese problema, de ese vacío tan grande que sentía que sólo calmaba, equívocamente, con la ingesta de comida.
Cada uno los llena como puede sus vacíos, como sabe o como quiere. 



"CADA ABUSO QUE EVITAMOS SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"