"ALMAS DE CORDERO"

                                               
Ayer vimos un  documental titulado Estado de ansiedad.
Su temática, ni mas ni menos era la de analizar la ansiedad crónica como signo de las sociedades democráticas.
La necesidad que se han creado, que nos han creado a los seres humanos de tener, de poseer, de abarcar lo más y mejor, la mayor cantidad, el mayor valor. Y a la ansiedad que todo ello nos conlleva.
La mayoría de las personas basan su autoestima en el que dirán, en el que pensarán, en el "que aparento".
Cuanto más parezca, ya no que poseas, si no simplemente que lo parezca, tu autoestima se alza por las nubes.
Mostraron casos de muertes totalmente absurdas, tanto en el pasado de nuestra historia como en la actualidad, simplemente por el hecho de que otra persona había puesto en duda nuestro estatus o nuestras posesiones.

Cuanto más tienes, más quieres, eso dicen. Y no es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita. Cierto es que a todos o a la gran mayoría nos gusta asegurarnos un plato en la mesa y un techo como mínimo. 
Pero de ahí a basar tu vida en una lucha contra el resto de individuos para conseguirlo, va un trecho.
Nos embuten de informaciones equívocas, estructuradas y manipuladas acerca de lo que hay que poseer para que te consideren "alguien" y lo mas triste, para considerarte tu mismo "ese alguien".
A veces se tardan años en darte cuenta de que tu no eres lo que quieres o esperan que seas los demás, si no que eres lo que eres, porque tu así lo deseas.

Basándote en ti mismo, en tu interior más sincero, en tu persona, ya no solo a nivel económico, no sólo crea ansiedad ese tipo de estatus, si no de seguir lo estipulado como "políticamente correcto".
Te enseñan a sentirte como un "rara avis" si no entras en el redil impuesto por esta nuestra sociedad.

Nos hacen creer que somos países desarrollados, con libertades y derechos. Si, cierto que lo somos en muchos ámbitos, pero somos prisioneros y esclavos de cientos de imposiciones sutiles y encubiertas que banalmente aplaudimos sin ser conscientes que, ante  todo, nos están manipulando como borregos desde que nacemos.