""HUYENDO DE LOS ABUSOS"




¿De que huyes? 
El otro día me contaba una amiga que estuvo embarcada durante meses por motivos laborales, que alguien el primer día de trabajo le pregunto: -y tu, ¿de que huyes?- a lo que ella contesto que no huía de nada.     
Esta estadísticamente probado que muchas personas que eligen este tipo de trabajos quieren escapar de algo. 
No todos, me imagino, pero suele ser así. Pensé en mi misma, en mi vida y si, en mi caso se cumple.
Me he pasado la vida huyendo. De todo, de todos. Algo cansadísimo, todo sea dicho, para no llegar a ninguna parte al final.

Todo seguía igual con suerte, si no peor.

De niña quería, soñaba con estar en un internado estilo Harry Potter. Me hubiera encantado vivir mi etapa escolar en un internado como "Las mellizas O' Sullivan"  o "Los cinco". Seguramente era fruto de una idealización infantil por la entretenida y agradable lectura de estos libros que tanto me ayudaron a aliviar mi dolor y mi soledad.
Quise también ser militar, alistarme en el ejercito, llegue a presentarme a las primeras pruebas, lo dejé. Azafata de vuelos transoceánicos, no parar en un mismo sitio, no pensar, no tener tiempo para pensar. 

Salir de noche de manera compulsiva, comer de manera compulsiva, relaciones de manera compulsiva, sexo de manera compulsiva. 
Todo lo llevaba al limite. 
Aquí la cuestión. Aqui el punto interesante de este tipo de huidas. Mantener tu vida y tu mentes ocupadas para no pensar, no recordar, no descifrar ni analizar que pasó, porque estas donde estás, el porque de tu vida y de tu persona después del abuso, porque sucedió.  
Da miedo verlo todo tan claro. No te das cuenta e inconscientemente buscas huir para no ver la dura realidad. 
Huyes de tu ciudad. Yo lo hice, me fui a vivir por un año o dos en otra capital. Y después volvía, con las mismas sensaciones, con los mismos miedos y con las mismas secuelas de los abusos y a menudo con más consecuencias y experiencias nefastas.
Huyes de tus "amigos", de tu poca o mucha familia, en mi caso poca, mal avenida y bastante toca huevos. 

Una familia que no ayudaba, te hundía.
Empiezas un curso, empiezas otro, quieres integrarte, centrarte en algo, que absorba tu tiempo, tu mente. 
Es dificil, tiene que llenarte algo mucho para ser consecuente y constante, si no, no hay nada que hacer.

Es curioso como te haces adulto y sigues huyendo, de otra manera, quizás menos radical, menos traumática, pero siempre huyes un poco. 

Ayuda el ser consciente de los abusos que sufriste, ayuda saber que tu vida, tus comportamientos son consecuencia de ese suceso, que las secuelas no son fruto de una mente trastornada o de ser un bicho raro.
Huir no es tan malo, puede ser hasta reconfortante y educativo. Al fin y al cabo son experiencias que vives, con situaciones nuevas y personas diferentes. 

Todo enseña, si quieres aprender de ello. Para bien o para mal.

"CADA ABUSO QUE EVITAMOS, SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"