"EL PUZZLE DE TU PROPIA VIDA"



Cuando a veces observas tu vida a través del los ojos del tiempo no puedes evitar plantearte el porque de la sensación de que no era tu vida aquella que viviste, que no eras tu la protagonista de ese cuento macabro en el que desarrollabas tus días, tus infiernos, tus soledades, tus miedos y angustias. 
Cuando encuentras o enfrentas la realidad te das cuenta de que era todo verdad, eras tu la que llorabas, eras tu la que sufrías, eras tu la que estabas sola, eras tu la que buscabas una mano amiga desesperadamente, cayendo en la gilipollez, cayendo en la idiotez, en la humillación, en la desesperante espera de encontrar ayuda, de que alguien estuviera a tu lado, de que alguien hiciera algo por ti que no fuera machacarte mas de lo que ya lo habían hecho entre todos.
Cuando veo mi vida, cuando me veo hace años, cuando veo mi infancia, cuando veo mi adolescencia, cuando me veo a mi misma como adulta, hace unos años, cuando me veo fuera de mi zona de confort, cuando la angustia me devora, cuando el miedo acribilla mis huesos y mi alma siento odio, rencor, tristeza decepción por confiar, por creer en personas que deberían haberme apoyado, deberían haberme dado amor, cariño, protección a mi persona. Mal llamado fue el nombre de familia que os dieron!
Recomponer tu propia vida es peor que un puzzle con piezas perdidas, misión casi imposible.
A veces encajas piezas que no son, pero que casi parecen la original, pero en el fondo sabes que no lo son. Puzzles, puzzles de vida, puzzles de dolor, puzzles de indiferencia, puzzles de estupidez humana e hipocresía familiar. Ni hermanos ni hermanas ni pollas en vinagre, pura mierda todo. Hasta personas de fuera encuentras con mas empatia que tu puta propia familia de mierda.
Perdonar? Una mierda perdonar! Que perdone otro, que ellos siguen con su burda y estúpida vida mientras me dejaron arrastrar por la corriente, sin una mierda de cuerda a la que asirme. Encontrando piedras en las que me dejaba las uñas, encontrando ramas que rasgaban mi piel, encontrando troncos que lastimaban mi cuerpo, hasta que pude subir a la orilla, a tierra, pero estaba tan magullada que no me quedaba casi ánimo para nada.
Aun así, fuerzas que no sabes ni de donde proceden, emergen de tu propia alma para volver a empezar de nuevo y recordarte que tienes derecho a vivir, a sentir, a recuperar, a odiar, ¿a vengarte quizás? Todo en uno, a todo ello tengo derecho, por supuesto que si que lo tengo!
Los putos abusos sexuales condicionan toda tu vida, tu infancia, tu madurez. Las humillaciones físicas, psicológicas de personas que deberían protegerte, quererte, amarte, guardarte de peligros, cuando son ellos mismos los que te lanzan al monstruo, al carnicero, al depredador.
No merecen mi puto perdón, no, no lo merecen, no quiero perdonarles aunque con ello me perjudique a mi misma.
De todas maneras todo lo conseguido es gracias a mi solita, no a ellos. Si fuera por ellos, hubieran descansado si aquel lejano día de uno de mis cumpleaños, en el que decidí irme de este mundo, hubiera llevado a cabo mi propósito hasta el final. Mentirosos hipócritas, serpientes envenenadas de falsedad y prejuicios sociales!
Todo lo que he pasado me ha hecho la persona que soy ahora y muy a pesar vuestro, querida “ex-familia”, me considero mejor persona que todos vosotros juntos, sois demonios en vuestro propio infierno y en él seguiréis.

“CADA ABUSO QUE EVITAMOS, SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS”.
Ambar IL.