"ELLA CALLÓ"








Ella sabía lo que me hacía su marido.
Ella calló.
Sabía que una de mis tías, me partió una botella en la cabeza.
Ella calló.
Ella sabía que el resto de la familia me llamaba puta con 13-14 años.
Ella calló.
Ella sabía que yo, con 18 años, estaba siendo prostituida.
Ella calló.
Ella me preguntaba cuantos clientes había hecho ese día.
Ahí ella no calló.
Cuando pesaba 37 kg, con anorexia y bulimia, ella lo pregonaba a l@s conocid@s como algo que yo hacía para fastidiarle la vida.
Ahí ella tampoco calló.
Una madre, una abuela lucha por ti. Te defiende, te protege de los monstruos. No te lanza a ellos de cabeza.
No te pregunta cuanto dinero has sacado ese día, con los clientes de una prostitución anunciada a la que me lanzó su marido con los abusos sexuales a los que me sometió de niña.
Todo eso, no lo hace una madre, ni una abuela, ni una tía, ni una hermana.
Todo eso no lo hace alguien que se supone tiene que quererte.
Y repito. No estoy llorando por los rincones.
Simplemente rompo el silencio, alzo la voz e informo de que los abusos suceden, pasan y están ahí.
Y que tienen consecuencias.


"CADA ABUSO QUE EVITAMOS, SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"
Ambar IL.