Todos los supervivientes deberíamos poder tener la oportunidad de ser escuchados, de poder exigir justicia; algo utópico para muchos de nosotros, porque fuera de las redes
sociales o los blogs, pocos tienen interés en escuchar nuestra historia. Y es muy triste que tengamos que cargar con este peso nosotros solos. Los abusos suceden, pasan más cerca y con mayor frecuencia de lo que muchos creen.
Las víctimas de abusos sexuales en la infancia tenemos derecho a ser escuchadas, a pedir justicia, a que nos ayuden con las secuelas que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Lamentablemente y a día de hoy, esto queda muy lejos de la realidad.
"CADA ABUSO QUE EVITAMOS, SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"
Helga F Moreno