Es muy importante que los docentes, los monitores, cualquiera que tenga a su cargo niños sepa vislumbrar o como mínimo, sospechar, cuando un niño puede estar sufriendo abusos. Ese pequeño acto de atención puede cambiar completamente el destino de ese niño. En mi caso, no tuve esa suerte. Nadie vio nada, nadie se dio cuenta, nadie quiso ver nada. Por desgracia esto se repite numerosas veces. Ojos que no ven, niño que sigue sufriendo.
Esta es la carta que escribí a mi colegio, cuya respuesta fue que lo sentían y que no se dieron cuenta de nada. Bueno, mi comportamiento se modificó radicalmente, mis notas, la relación con las compañeras que me hicieron bullying durante tres años. En fin, ¿no se dieron cuenta o no quisieron ver?
"Buenos días.
He leído las congratulaciones hacia este colegio. Deciros que yo estudié en él toda mi infancia y lamento tener que comunicar que no es oro todo lo que reluce.
Sufrí abusos sexuales en mi infancia. Durante los tres últimos años en este "su colegio" a nadie pareció importarle mi cambio de actitud, mi bajada exagerada en las notas, mi comportamiento extremadamente introvertido. De un año a otro empezó mi calvario del que nadie pareció darse cuenta.
Nadie durante esos tres años se interesó lo más mínimo por mis circunstancias, ni por el trato que recibía por parte de mis compañeras de clase a diario, las cuales me pegaban y humillaban durante tres odiosos y horribles años. Sí, mis compañeras de clase, las que eran "mis amigas" desde los seis años. Durante una excursión al planetario me caí y me hice un muy doloroso esguince del que nadie reparó, ante el que nadie se preocupó y ni me llevaron a la enfermería siquiera. Tuve que subir las tres plantas del colegio hasta el laboratorio de química, a la vuelta de la excursión, y llegar a mi casa apoyándome en la pared de mi calle por el insufrible dolor que sentía; por supuesto, tampoco nadie reparó en ello. Por lo visto en esos ocho años de colegio yo fui completamente invisible. Todas estas situaciones sucedieron en este admirado colegio, en el que, desgraciadamente, nadie fue capaz de ver lo que estaba sufriendo una alumna delante de todas, alumnas y docentes.
Aun a día de hoy sigo pagando las consecuencias de aquel abuso sexual en mi infancia, de aquellos años en los que me pasaba la media hora del patio sola, sin nadie con quien jugar ni hablar. Sufriendo bullying por parte de las que yo consideraba mis amigas. Fueron tres años horribles de soledad, dolor, tristeza y sobretodo decepción. Sinceramente, no puedo perdonar todo este sufrimiento gratuito, ni a los que abusaron sexualmente de mí, ni a estas compañeras que, a día de hoy, solamente una de ellas se ha dignado a llamarme y decirme lo siento.
Muchas gracias por nada querido colegio."
Es muy importante dar a conocer los comportamientos de los niños entre docentes, cuidadores, monitores, etc. Deben estar atentos, como digo siempre, los niños gritan muchas veces sin voz, con comportamientos, con actitudes, con silencios.
"CADA ABUSO QUE EVITAMOS SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"
Helga F Moreno