De la misma manera que nadie se percataba ni se daba cuenta de los abusos que yo misma había sufrido, también conocí, remontándome a mis vivencias y amistades pasadas, a varias personas que habían sufrido abusos sexuales o que los estaban sufriendo. Lamentablemente, lo último que supe de estas personas no es muy halagüeño, drogas, prostitución, alcoholismo y trastornos alimentarios. Cuando nos conocimos, lejos de vernos reflejadas unas en otras, yo en ellas o ellas en mí, ni yo ni estas chicas encontramos similitudes en nuestras vidas. En ese momento no.
Pero con la perspectiva del tiempo y del entendimiento y asimilación de los abusos sexuales que sufrimos todas, puedo ver todos los puntos en común que nos unían. Además, algunas de ellas incluso comentaron, lo que les pasaba o había pasado con tal o cual persona de su familia.
Me entristece pensar en la oportunidad que hubiéramos tenido tanto ellas como yo de hablar, de poner hechos en común sobre la mesa, de ayudarnos mutuamente; descifrar el porqué de nuestras vidas en esos momentos. Recuerdo las conversaciones que manteníamos y la distancia emocional en la que nos refugiábamos, para no hablar más de la cuenta del tema y que no doliera tanto. Sin ser ninguna de nosotras verdaderamente conscientes de la gravedad de lo que nos había sucedido.
Recuerdo a estas chicas con cariño y tristeza, la misma que siento por mí misma, cuando vuelvo la vista a mi pasado y a resquicios de mi presente.
A veces me veo como si en aquella época yo hubiera sido otra persona, y la que soy ahora siente dolor e impotencia por no haberse percatado antes, de manera consciente, de todo lo que estaba sucediendo. Quizá si me hubiera dado cuenta hubiera podido evitar muchas de las consecuencias que sufrí después, o quizá no, quizá todas estas consecuencias y secuelas de esos abusos son mi guion de vida del que no puedo escapar.
Las cosas son como son y tomas consciencia cuando puedes, no cuando quieres.
"CADA ABUSO QUE EVITAMOS, SON MUCHAS VIDAS QUE SALVAMOS"
Helga F Moreno